¿Qué piensas de las marcas de agua?

Una reflexión para este fin de semana.

Yo personalmente las odio. Cuando veo una en una foto, a parte de distraerme para poder ver bien la imagen, me hace asociar al autor con una actitud pueblerina y de recelo.

Por otro lado están los motivos por los cuales está puesto ese logo o marca de agua. Una marca de agua en el centro de la foto va a impedir que vean bien ese trabajo que en el que has puesto tanto trabajo, sin embargo, un pequeño logo en una esquina no va a impedir que la imagen sea recortada y usada en otro lugar.

En el único sitio donde si que aparece mi nombre es en la fan page de Facebook, y esto es porque facebook no respeta la conexión con el autor de la foto. Una vez usada como portada o foto de perfil por otro usuario, se genera una nueva copia y desaparece la conexión de vuelta con el recurso original. Sin embargo, el logo no está sobre la imagen y sólo se ve si pinchas sobre ella. En las fotos de perfil y en las portadas no se ve si no quieres.

Después de probar diferentes opciones, opté por no poner marcas de agua en las imágenes que publicaba y confiar en que si alguien quisiese usarla pediría permiso primero. Pero como no todos somos iguales, no se puede suponer que todos vamos a actuar de la misma manera.

Después de la alegría de que A. Meredith Walters usara (legalmente) una de mis fotos para ser la portada de su nuevo libro Light in the shadows, se encontró con este otro libro del que ninguna sabíamos nada que llevaba usando la misma imagen sin permiso desde enero.

Untitled

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He hablado con la segunda autora y dice que navegó en busca del autor de la foto pero al no encontrarlo la usó de todas maneras. Aunque no tiene ninguna lógica, porque el que no lo encuentres no significa que no exista, puedo llegar a entender su comportamiento. Pero esto no es justo para nadie, ni para mi, ni para la autora que si compró la imagen, ni para la segunda autora cuya imagen ahora se ve afectada por tener que cambiar la portada de su libro.

Estamos acostumbrados a usar imágenes que encontramos por la red para ilustrar nuestros trabajos, nuestros blogs, redes sociales, etc. sin importarnos quién las hizo y eso, hasta cierto punto, no hace daño a nadie. El equilibrio está en diferenciar dónde termina el uso personal y dónde empieza el uso comercial, porque es ahí donde el autor de la imagen si que tiene algo que decir.

Así que ¿cuál es la conclusión? ¿Sigo confiando en la buena voluntad de la gente o vuelvo a poner las molestas marcas para que sea posible volver a mi cuando la imagen vaya demasiado lejos?

¿Qué pensáis vosotros?